David Collado pide disculpas a comerciantes mientras entrega el Alcázar de Colón
El ministro de turismo, David Collado, se disculpa públicamente por los inconvenientes que la remodelación de la Ciudad Colonial ha causado a los negocios locales. Con la entrega del Alcázar de Colón, se celebra la culminación de una obra de más de 70 años.
El ministro de Turismo, David Collado, se dirigió a los comerciantes de la Ciudad Colonial el pasado viernes, pidiendo disculpas por las molestias provocadas por la prolongada obra de restauración. En su discurso, Collado afirmó que el proyecto se lleva a cabo con "amor y sensibilidad", buscando honrar el patrimonio cultural de la capital.
El acto culminó con la entrega oficial del Alcázar de Colón, monumento que representa la primera residencia del virrey en la isla y que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La restauración, financiada con más de 100 millones de pesos y apoyada por el Banco Interamericano de Desarrollo, incluyó la limpieza de las fachadas, la consolidación estructural, la aplicación de revestimientos tradicionales y la instalación de sistemas modernos de climatización, videovigilancia y prevención de incendios.
Los comerciantes, que han sufrido cierres de calles y pérdidas de ventas por el polvo y la falta de estacionamientos, expresaron su frustración. Collado recordó que su experiencia como emprendedor le hace comprender las dificultades que enfrentan los dueños de negocios.
El director nacional de Patrimonio Monumental, Juan Mubarak, destacó la importancia de la intervención, señalando que la obra conserva la esencia histórica del edificio mientras lo prepara para su futuro como museo. Mubarak recordó que la última remodelación significativa se realizó en la era de Trujillo, en 1955-56, y que el Alcázar fue declarado patrimonio nacional en 1870.
Con la finalización de la obra, el gobierno espera impulsar el turismo en la zona y ofrecer a los visitantes una experiencia cultural enriquecedora. Collado concluyó que, después de siete décadas de espera, el Alcázar de Colón se abre al público como un símbolo de la historia del Nuevo Mundo y una nueva pieza clave del patrimonio dominicano.