Abinader enfrenta la presión social mientras el silencio de funcionarios limita su respuesta
El presidente Abinader se ve solo frente a las protestas, mientras el silencio de los funcionarios impide una respuesta coordinada.
El 12 de marzo, la capital se llenó de manifestantes que exigían una revisión de los recargos fiscales y una mayor transparencia en la gestión pública. Las protestas, encabezadas por sindicatos y organizaciones ciudadanas, se extendieron por varias avenidas, interrumpiendo el tráfico y generando tensiones entre la policía y los manifestantes.
Ante la creciente presión social, el mandatario se vio obligado a defender su ejecutoria con firmeza, citando datos sobre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. En un discurso televisado, Abinader afirmó que las medidas adoptadas son necesarias para estabilizar la economía y asegurar la sostenibilidad fiscal a largo plazo.
Sin embargo, mientras el presidente articulaba su postura, los funcionarios de alto rango permanecieron en silencio, lo que ha sido percibido como un “mute” institucional. La falta de respuesta de la administración ha generado dudas sobre la capacidad del gobierno para coordinar una estrategia de comunicación efectiva y para abordar las inquietudes ciudadanas.
El futuro de la relación entre la administración y la sociedad depende de la voluntad de ambos lados de dialogar. Si Abinader logra movilizar a su equipo y establecer canales de diálogo abiertos, podría transformar la tensión actual en un proceso de consenso que fortalezca la democracia dominicana.